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C/. Beato Diego de Cádiz Nº5 B
Centro de estudios Ocho-Veintiocho
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Pilar Fernandez Rivera y su centro de estudios Ocho-veintiocho Cádiz

La Selectividad y Junio forman una mezcla explosiva para la juventud. Son días en los que muchos jóvenes decidirán en cuestión de semanas su futuro laboral y existencial. Y esta decisión se toma muy a la ligera

Las fechas mandan. Y estas son fechas de exámenes para muchos, y para una gran cantidad de estudiantes, de selectividad. La globalidad pedagógica de los centros educativas no es suficiente para el completo aprendizaje del alumno. Hace tiempo que se viene criticando y echando en falta una educación mas completa y menos específica. Hasta el punto que en los alumnos de esta generación se reconocen errores básicos de comprensión lectora y procesamiento interior del conocimiento adquirido.

Y es por ello que las academias mandan. La complementación de la educación fuera de los centros oficiales debería ser un “debe” en la casilla formativa de esta generación tanto de alumnos, de profesores, y de legisladores.

Pilar (Cádiz, 1983) es una ingeniera que decidió seguir su vocación formativa y emprender con su Centro de estudios “Ocho-veintiocho” un añadido a esa demanda que hay de alumnos que no llegan a los exámenes como debieran.

Pilar reconoce que el trabajo que realizan, a veces, suele apenar al profesorado del centro. Comprensión lectora, ortografía… recursos básicos que se entienden indispensables para el alumnado. Un alumnado completamente convencido de que su objetivo es alcanzar la nota satisfactoria, o en su defecto aprobar, sin interiorizar las materias y obviando el aprendizaje.

Pero si no fuera por la capacidad de diversificación de estos profesores, capaces de entender, analizar y explicar cualquier problema de cualquier materia, el caos sería la orden del día. Sobre todo porque realmente la mayoría de los alumnos no sabe lo que quiere. No tiene claro cuál es la dirección en la que va a encaminar su vida determinando desde tiempo atrás su opción de estudios. Y en esta decisión Pilar reconoce que incide mucho, quizás demasiado, cuando ve cómo los alumnos llegan al centro sin saber qué elegir y teniendo que concretar la elección en semanas. Una elección que marcará sus vidas y no tienen claro, porque no les apasiona nada.

Un centro como el de Pilar, que reconduce y genera nuevas propuestas de aprendizaje en talleres formativos desde los 3 a los 18 años, es a buen seguro un dispendio económico para unos padres y una tabla de salvación para los alumnos.